Opinión

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Jesús Cortés Ilhuicatzi

Cronista municipal

Elementos que tiene una ofrenda y su significado:

El solo papel. – Picado es colorido y la alegría de vivir. Papel picado.- Morado y amarillo que significa la unión entre la vida y la muerte. Y el color naranja significa luto indígena. Las flores.- El cempoaxochitl (del náhuatl) significan flor de veinte pétalos, flor de muerto, flor de difunto. La nube.- Significa pureza y ternura. El color blanco en la flor.- representa el cielo. El color amarillo en la flor.- Representa la tierra, riqueza. El color morado en la flor.- representa el luto.

Las velas.- Representan la ascensión del espíritu, la guía que alumbra el camino, porque el alma pasa de esta vida a la otra, a la inmortalidad, a lo desconocido. También significan la llama encendida; la Fe y la Esperanza.

El mantel blanco.- Significa la pureza, el cielo.

El incienso.- Significa a través del humo, la oración que sube a lo alto, como el perfume que llega a nuestro Dios, para que ayude a nuestros seres queridos, de los malos espíritus.

El maíz.- Representa la cosecha, el compartir esta con nuestros difuntos por los meses de escasos, en el concepto indígena prehispánico.

Las frutas.- Son la ofrenda que nos da la naturaleza.

Las calaveras de azúcar.- Son costumbres indígenas.

El agua.- significa fuente de vida, se coloca para mitigar la sed después de un largo camino, para fortalecer su regreso al cielo.

Las comidas.- Según las que en la vida le agradaron al difunto.

La fotografía.- A quien se le dedica o dedican la ofrenda. El crucifijo.- Significa las bendiciones sobre esta.

La cruz de cal.- Simboliza los cuatro puntos cardinales.

La sal.- Simboliza la conservación del cuerpo para que no se corrompa.

El camino.- Simboliza la puerta de entrada, por ello se coloca pétalos de flor de cempoalxochitl regados en línea recta, simbolizando el camino.

La vara.-Significa liberar al muerto del demonio y los malos espíritus.

Los objetos.- personales de quien se le dedica la ofrenda.

El petate.- Simboliza el objeto de descanso a su llegada el difunto, para que pueda merecer el banquete de la ofrenda.

El perro.- De raza izcuintle, este significaba el que ayudaba a las ánimas a cruzar el río caudaloso chico nahuapan, que era el último lugar para llegar al Mictlán (lugar de los muertos).

La cruz de ceniza.- Simboliza la purificación del espíritu del difunto.

El espejo.- Simboliza el reflejo del difunto para que éste se vea.

El calendario de celebración de los difuntos, que establece la iglesia católica es: Día 28 de octubre dedicado a los muertos en accidente. Día 29 de octubre dedicado a los niños del limbo. Día 30 de octubre dedicado a los asesinados. Día 31 de octubre dedicado a todos los niños. Día 1 de noviembre dedicado a las ánimas benditas del purgatorio. Día 2 de noviembre dedicado a todos los fieles difuntos.

Hoy día el pueblo mexicano de la muerte hace toda una fiesta, se burla y mofa, así como la respeta, pues existen una serie de dichos como este que dice: “Para todo hay envidia, menos, para la muerte”, y hasta en versos, como nos comenta Gustavo González Rivera: Señora del manto negro, Que bien le sienta a usted el luto, Vámonos queriendo bien Y olvidemos al difunto. Esto es solo una muestra de lo que nosotros como mexicanos, hablamos de amos nos burlamos, le acariciamos, festejamos, respetamos, nos enfrentemos, ofendemos, de la muerte.

Bibliografía. Historia de Tlaxcala. Diego Muñoz Camargo

Los Franciscanos en México

PoPol Vuh, Editorial Porrúa

La ofrenda para los muertos, Gustavo González Rivera Puebla, Puebla, Noviembre 2000. -Sor Juana Inés de la Cruz. Editorial Porrúa.

-Xochitiotzin: INMEMORIAM Tlahuicole 3 Boletín del Archivo del Estado de Tlaxcala. Octubre-diciembre 2007

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José Tomás Juárez Muñoz

Siempre será sencillo para eventos de cualquier naturaleza,  declararse como mejores, pero esa afirmación debe tener sustento para conservar su credibilidad y prestigio.

Para empezar,  el “PREMIO TOCI AL MEJOR ORADOR DE MÉXICO” es una justa que se maneja sin presupuesto asignado y en el que participan subsidiándolo lo mismo el ayuntamiento de Chiautempan,  que ciudadanos caracterizados del municipio y funcionarios estatales y federales, además de organizaciones sociales.

Jamás ha recurrido al acarreo de público para garantizar audiencia (como en una buena parte de casos de ésta naturaleza), la ciudadanía llega o por invitación o de manera espontánea y por amor a éste bello arte.

Han triunfado en él, quiénes son verdaderos merecedores de obtener la presea, por las características del jurado calificador; de principios, valores y probada calidad moral, que no atiende a ningún acuerdo previo, conveniencia política o prebenda alguna.

Prácticamente todos los ganadores de éste evento en sus quince ediciones, llevan a cabo una labor académica, política y cultural de relevancia, que les distingue en el sector social al que pertenecen.

El premio económico es infinitamente inferior respecto de otros que se organizan con características similares y que son promovidos por congresos locales, medios periodísticos de prestigio e instituciones públicas, que cuentan con los recursos suficientes y sin embargo, todos los oradores del país buscan ganar éste concurso por el prestigio que alcanzan al lograrlo.

Nos parece que lo que les falta es amor , cariño, pasión, entrega y compromiso con la oratoria que enaltece a la verdad como única religión ideológica que profesan quienes sin ser parte del sistema político y a pesar del mismo,  existen y abanderan causa populares olvidadas por la clase económica y políticamente poderosas.

México necesita líderes, escenarios donde los jóvenes compartan el sueño de un país diferente al lado de una sociedad deseosa de encontrarse con una nueva generación que le devuelva lo mucho que no le hemos sabido compartir.

Que se cimbre Chiautempan, que vibren emocionadas las palabras de los jóvenes que nos visitarán de varias partes del territorio nacional a comprobar porqué somos y seguiremos siendo el mejor concurso de México.

Los esperamos este 6 y 7 de noviembre a partir de las cuatro de la tarde en el patio central de la presidencia municipal de Chiautempan.

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Jesús Cortés Ilhuicatzi
Cronista municipal de Chiautempan

Sirva esto como un pequeño homenaje a José de Jesús Dolores Arriaga Lima, mejor conocido como Chucho, el Roto, el Robin Hood mexicano

Y en palabras del maestro Desiderio Hernández  Xochitiotzin, cuando expresaba sobre la muerte decía:
“Todas las noches tenemos el ensayo de la muerte.
Y todos los días, ensayos al despertar la resurrección”.

La celebración de todos santos o día de muertos en Chiautempan no son días tristes, más bien, son rezos, cantos, colores, olores, sabores, flores, panes, dulces, alegría, nostalgia que se mezclan en la espera del alma bendita, que llega a reunirse con su familia, que a su llegada, el aroma del incienso y el cempoaxóchitl, le dan la bienvenida a nuestros fieles difuntos.

Hablar de la muerte, es hablar de una mezcla de creencias religiosas prehispánicas y católicas, sincretismo que nos enseñaron los evangelizadores, a través de la conquista espiritual, los religiosos franciscanos, observaron la forma de cómo era un enterramiento, vieron que de alguna manera teníamos coincidencias, aunque, en cada cultura es de manera diferente llámese azteca, maya, zapoteca, náhuatl, etc.

Para el pensamiento indígena la muerte, no era fin de la existencia, era más bien, el paso a algo mejor, era ir al Mictlán, al lugar de los muertos, que era como llegar al paraíso, aunque habría que pasar nueve pruebas, estos a su vez, eran ayudados por sus familiares cuando les colocaban las ofrendas y con ello, ayudarles en el camino hacia el Mictlán, y cada año se celebraba éste para recordarlos. El rito de celebración prehispánico, tiene una relación con el calendario agrícola y se celebraba cuando iniciaba el levantamiento de la cosecha, pues ellos, los indígenas lo veían como el compartir la cosecha después de la temporada de escasez, con los muertos.

Por ello, hoy día en excavaciones de sitios arqueológicos, se han encontrado enterramientos con ofrendas de vasijas, esqueletos de animales, maíz y otros elementos que le ayudaban a la persona en el camino hacia el lugar de los muertos.

Para los indígenas tlaxcaltecas prehispánicos, la muerte era el “Miquixtli” con sus deidades mayores del Mictlán, que tenían sus templos, sacerdotes y sus rituales y la celebración se realizaba en los meses de agosto y septiembre.

La muerte en el pensamiento tlaxcalteca, se creía que el espíritu o alma de los señores principales se volvían niebla, nubes, aves de plumas exóticas y ricas en coloridos, también se convertían en piedras de inigualable valor.

Y para el rango social menos afortunado morir significaba un privilegio descendente, pues las almas de la gente común se trasportaban en comadrejas, escarabajos hediondos, almas poco deseadas, y animales rastreros.

Para la religión católica el concepto de la muerte, es el paso de la muerte a la vida, por tanto, la muerte no es un dios, y con Jesús se nos da la resurrección y una nueva forma de vida y esto dependerá según nuestros actos en la vida, buenos y malos, para que podamos gozar el cielo o del purgatorio, y si nuestros actos son malos, reprobables, el lugar será el infierno, esto, será el juicio de la muerte en el pensamiento católico.

Siendo pues los evangelizadores franciscanos quienes a través de la religión católica, difundieron el culto a los muertos, por medio de la celebración de los fieles difuntos, en nuestro México.

El origen de esta celebración comienza en el siglo VII, San Isidro de Sevilla; decía que el lunes de pentecostés se ofrecía el Santo Sacrificio de la misa por los difuntos.

Pero el papa Urbano II quien instituye en el año de 1095, y después San Odilón, Abad de Cluny, quien fuera gran promotor de la celebración de los fieles difuntos; el papa Urbano II hizo un oficio propio de los difuntos y mandó se hicieran 3 misas pidiendo por todos los fieles difuntos.

Una razón es, que el ritual católico, los santos celebran su día en la fecha de su muerte, ante eso, la iglesia católica nos recuerda el día miércoles de ceniza “polvo eres y en polvo te convertirás”, pero todo quedaría en esa frase, más bien en el pensamiento de la iglesia católica la muerte es el tránsito o paso hacia el cielo; el mejor ejemplo lo tomamos en la resurrección de Jesús, el paso de la muerte a la vida.

Hoy día colocar un altar dedicado a los muertos o difuntos, se concibe en siete espacios, o escalones de forma ascendente, se coloca un mantel blanco y en él:

Primer Escalón.- Se coloca la imagen del crucifijo, más abajo la imagen de la Virgen del Carmen, de Guadalupe y de Ocotlán.

Segundo Escalón.- Es dedicado a las ánimas del purgatorio.

Tercer Escalón.- Se coloca la sal para los niños del purgatorio.

Cuarto Escalón.- Se coloca pan (hojaldra, pezuña, tlacatonal) y vino  esto es, como la imitación de consagración del pan y el vino, en el concepto católico, la celebración de la eucaristía.

Quinto Escalón.- Se coloca comida, fruta, según hayan sido las preferidas del difunto a quien se le dedica la ofrenda del altar.

Sexto Escalón.- Se coloca la foto del o la difunta.

Séptimo Escalón.-Se coloca una cruz, hecha de flores, arena, sal, esto significa los dos niveles que hay entre el sueldo y la mesa o sea el cielo y la tierra.

Otra razón es porque en la mesa se colocan fotografía de los familiares difuntos en culto y los símbolos de la fe, el crucifijo, imagen de la virgen María u otra, los elementos de agua y fuego, representados por líquidos como el atole, pulque, agua, otras bebidas, velas, ceras, veladoras.

Sobre el suelo se colocan elementos que simbolizan el aire y la tierra, por ello tenemos el sahumerio, el incienso, semillas y frutas.
(Aunque esto puede variar un poco, por las costumbres o tradiciones de cada lugar).

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Marco Antonio Castillo

I

 Hay una guerra mundial contra los migrantes, los trabajadores organizados, los campesinos, los indígenas y cualquier otra población que amenace u obstaculice el proyecto de desarrollo regional. El mundo hoy vive un momento de profunda violencia, y una lucha encarnizada por asegurar la viabilidad de proyectos políticos y económicos de unos cuantos, y en lugar de invertir cada vez más en educación para la paz, las inversiones en armamento siguen siendo de las más altas de los gobiernos.

Y el proyecto de Estado mexicano, lejos de ser la excepción, es hoy la vanguardia en el uso de la violencia como política pública.

Y es que el proyecto de Estado mexicano, desde que se definió como empresa política del criollismo mexicano, ha usado la violencia como lenguaje para el ejercicio del poder, desde el núcleo familiar hasta las universidades, y la historia del Estado es la historia de la lucha por la imposición violenta de una visión de nación sobre un territorio multicultural. Frente a ello, la economía informal, el narcotráfico, la violencia doméstica y comunitaria, han sido parte de la larga microhistoria de la tierra en que vivimos, de las historias que siempre se contaban en secreto o de manera soterrada.

Pero es en nuestra historia reciente, el año 2006, que el gobierno panista toma a la violencia y al miedo como políticas públicas para “acabar” con la violencia, bajo el supuesto de terminar con el azote del narcotráfico. Pero con toda claridad, con ello también se institucionaliza, se publica y politiza la persecución de la sociedad civil, de las poblaciones localizadas en territorios con recursos naturales, de los incómodos y de los desafortunados que pasaban por ahí, para desorganizar la oposición y avanzar en la privatización de tierras y el control de los mercados locales.

Bajo esta visión, la violencia dejó de ser secreto a voces, para convertirse en orden público. La gente comenzó a desaparecer por montón frente a los ojos del mundo y el miedo se hizo cotidiano y tomó las calles, las casas, los pueblos y las ciudades. Policías y soldados en las calles, dejaron de ser un suceso secreto y se volvieron parte del escenario cotidiano, y sus armas el recordatorio de que la guerra estaba en marcha.

Y es en ese contexto que desde la tristeza, la indignación y el miedo, salieron algunos decididos a no permitir esta forma perversa de hacer política, a impedir la impunidad y la corrupción del ministerio público, del policía, del soldado; a exigir con el miedo expuesto la aparición con vida del padre, madre, hermano, hermana, hijo, hija. Y con ellos, la sociedad negoció con el miedo y caminó con ellos en la ruta de la exigencia de justicia. Segura que era lo que había que hacer.

Hoy, nueve años después del inicio de la Guerra, quienes acompañamos a hombres y mujeres en búsqueda de un ser querido que ha desaparecido como producto de la violencia, hemos tenido que aprender a trabajar con el miedo cotidiano en la garganta y con el horror de la tragedia que vive nuestro país, que lejos de aminorar se agrava.

Y lejos de encontrar justicia, muchos de estos familiares e incluso varios de nosotro@s nos hemos convertido en víctimas de acoso, intimidación y violencia por el hecho de acompañar u opinar sobre la violencia, sus impactos o sus responsables.

Pero no hay otro camino y hoy, después del surgimiento del Movimiento Por la Paz Con Justicia y Dignidad, después de miles de muertos y desaparecidos, después de cientos de marchas y caravanas, seguimos trabajando con el ánimo de que la sociedad se fortalezca en la defensa de la justicia, reparación del daño, memoria y no repetición.

II

Y es que nos sobran argumentos para exigir un alto a una guerra absurda, que aunque hoy niega su nombre, sigue matando al pueblo.

  • Los daños relacionados con el consumo de drogas son en materia de salud, no en el orden público
  • La violencia por el narcotráfico y producto de su combate solo ha generado más violencia. La estrategia no funciona. Desde el comienzo de la llamada Guerra contra el narcotráfico se han disparado las denuncias de abusos y violaciones del Ejército mexicano y los fallecimientos por agresiones de siete mil en 2007 a más de 24 mil en 2011.
  • Las Guerra contra las drogas debería comenzar por cerrar los bancos que lucran con las ganancias del narcotráfico, y luego por limpiar de corrupción el sistema de procuración de justicia de todo el territorio.
  • En su visita de la semana pasada, los organismos internacionales de Derechos Humanos recomiendan la salida del ejército de las calles.
  • La perspectiva de Seguridad Regional y Nacional implica aumento de la inseguridad ciudadana y comunitaria. EU ha destinado más de dos mil millones de dólares en ayuda para la seguridad regional a través del Plan Mérida, y lejos de mejorar, la crisis de Derechos Humanos se agrava y la paz se ve más lejana.

Y es con estas verdades contundentes, que frente a un gobierno mexicano empecinado con desaparecer a los pueblos, las libertades fundamentales, la democracia y la vida de sus hombres y mujeres, no dejamos de articularnos y se multiplican nuestras alianzas.

El próximo año, en el contexto de la Sesión Especial sobre política de Drogas, que convoca las Naciones Unidas a partir de una solicitud del Gobierno de México,  organizaciones, colectivos y grupos de la sociedad civil, de familiares de víctimas, académicos y artistas de Honduras, El Salvador, Guatemala, México y Estados Unidos, recorremos desde Honduras hasta Nueva York, deteniéndonos en puntos neurálgicos de la Guerra contra las Drogas/Guerra contra los pueblos, para recordar a las víctimas, denunciar a sus asesinos, exigir justica, y llamar a un cambio de paradigma, donde las personas y el aprecio a la vida sean el corazón latiente de la vida democrática de la región; donde se emprenda el camino a la regulación y despenalización de las drogas,

III

Porque no es nuestro el miedo que hoy nos quieren imponer,

Porque no nos cansamos de rechazar la violencia como forma de gobierno,

Porque cada cuerpo desaparecido es una parte del territorio que nos falta,

Porque nos faltan 43 y más de 100 mil,

Porque somos más los que pensamos que la guerra no es la respuesta a los problemas de México.

Que la paz es el único proyecto viable para la construcción de un país, y la reconstrucción de un territorio lastimado.

Y opino que el Estado mexicano es responsable de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y en cualquier sociedad que se precie de ser mínimamente democrática tendría que tener consecuencias.

Y que se deben incluir las voces de los familiares de víctimas en La Ley General de Desaparición Forzada. Muchas de ellas ya fueron consultadas y el gobierno tiene la información.

Y que la fiscalía especializada de búsqueda de personas debería contar con el mandato y los recursos para tener más MPs e  involucrarse aún en los estados y municipios.

Y que el Plan Frontera sur debe desaparecer hoy mismo.

*Texto leído por el autor el pasado sábado en la Feria del Libro del Zócalo que se celebra en el Distrito Federal del 9 al 18 de octubre

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Homero Meneses

Consejero Nacional de Morena

Carta abierta dirigida a los protagonistas del cambio verdadero de morena Tlaxcala y a la ciudadanía en general:

Abusamos de la confianza de los medios de comunicación y aprovechamos las redes sociales, para hacer pública la siguiente etapa de resistencia y organización, que busca fortalecer a morena rumbo al proceso electoral local del año 2016, así como promover e impulsar el fortalecimiento y logro de los principios, programa y estatuto que el partido ha establecido. En función de las consideraciones que siguen:

  1. Dado que la primera etapa de organización y resistencia ha resultado ser un éxito, pues la senadora Palafox Gutiérrez, se dibujó -políticamente hablando- de cuerpo entero y confirmó las razones por las que nos oponemos a su eventual designación como candidata a la gubernatura de Tlaxcala por morena, al recurrir a tergiversar posiciones fundadas y públicas, así como a la amenaza y la difamación;
  2. Dado que, tanto el Consejo Nacional en especial su presidente, como el Comité Ejecutivo Nacional y su presidente, conocen los argumentos, razones y evidencias que muestran nuestro dicho; y
  3. Dado que, consideramos que la ciudadanía en general y en particular los militantes de morena, tienen elementos suficientes para tomar su decisión de cara a los procesos políticos que se avecinan.

Por lo anterior, damos por zanjada la etapa de demostración de lo que representa Martha Palafox Gutiérrez hoy como ayer, damos vuelta a la página, para no caer en la guerra de difamación que sigue enlodando el trabajo de buena fe de la militancia de morena, y convocamos a la militancia de morena a que nos unamos de manera horizontal, pacífica y en plena democracia en al menos, las tres acciones generales que siguen:

  1. Fortalecer el sentido de movimiento del partido morena en Tlaxcala
    1. Sumándonos de manera consistente y decidida en la exigencia, para que liberen al sindicalista Gustavo Labastida Adriano, originario de Calpulalpan, preso político del actual régimen y víctima de la empresa trasnacional zapatera: Bata-Sandak;
    2. Exigiendo la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala Guerrero; y
    3. Exigiendo la derogación de las mal llamadas reformas estructurales que tienen al país y a Tlaxcala al borde del precipicio económico y en la desgracia a millones de familias.
  2. Fortalecer el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador como dirigente de la izquierda verdadera en México
    1. Impulsando una campaña de información que dé a conocer los 10 principios éticos que mueven a las representaciones de morena tanto en el Congreso de la Unión, como en todos los lugares en lo que se obtuvo el triunfo electoral;
    2. Respaldando la propuesta de Andrés Manuel López Obrador, para que el presidente de la República pueda ser juzgado por corrupción e influyentísimo; y
    3. Difundiendo los principios y programa de morena, con la adecuación territorial de lo que ello significaría en Tlaxcala.
  • Defender la estructura organizativa de morena rumbo a la renovación de su dirigencia el próximo 18 de octubre de 2015
    1. Indicando a la militancia que nadie les puede amenazar para votar por persona alguna, ni condicionar el registro de aspirantes de PSN municipales y/o distritales;
    2. Indicando que la asistencia y voto en las asambleas distritales del 18 de octubre debe ser libre y en plena conciencia; y
    3. Denunciando cualquier acto de intimidación, compra o coacción del voto a favor de persona o grupo alguno.

No omitimos señalar que las tres acciones propuestas son el piso de la acción de morena en Tlaxcala y que estamos convocado a los protagonistas del cambio verdadero a atenderlas, darles seguimiento y enriquecerlas. Les exhortamos, de manera respetuosa, a que todos los planes de acción de comités municipal y de protagonistas tanto territoriales como de afinidad, sean públicos, para evitar que se utilicen como argumentos de conspiración o confrontación, hagamos una revolución amorosa y de congruencia.

Atentamente

Morena “La Esperanza de México”

 

Joel Flores Bonilla

Presidente del Comité Ejecutivo Estatal de Morena

Eliseo Parada Cortes

Presidente del Consejo Estatal de Morena

 

Edmundo Hernández Cruz, Secretario General de Morena Tlaxcala

Homero Meneses Hernández, Consejero Nacional y Estatal de Morena

Omar Cuatianquiz Avila, Consejero Nacional y Estatal de Morena

Rene Ramírez Rojas, Consejero Nacional y Estatal de Morena

Carmen Armas Meneses, Consejera Estatal de Morena y Secretaria de Derechos Humanos y Sociales

Guadalupe Carcaño, Consejero Estatal de Morena

Abel Hernández, Consejero Estatal de Morena

Montserrat Vázquez, Consejera Estatal de Morena

19 comités municipales de Morena Tlaxcala, militantes de buena fe y muchos otros que por tiempo no hemos podido confirmar pero que se suman a esta idea

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Miguel Ángel Sarmiento Conde

Tlaxcala, Tlax., a 30 de abril de 2015/Para muchos trabajadores de la región centro del país es desconocido que, parte fundamental de la lucha por reivindicar el derecho legítimo de los trabajadores por mejores condiciones de trabajo, tienen su origen en el estado de Tlaxcala. A principios de diciembre de 1906, el Centro Industrial Mexicano de Puebla y Tlaxcala implantó un nuevo reglamento de trabajo no solo perjudicial sino, esclavizante para los trabajadores, donde permanecía la jornada de 14 horas de labores.

El 03 de diciembre de 1906, movidos por las malas condiciones de trabajo en la región de Orizaba, los trabajadores se obligaron a iniciar una huelga, participando trabajadores de Santa Rosa, Nogales, Río Blanco y Orizaba.  Para el 06 de diciembre de ese mismo año, 6 mil 800 trabajadores de 34 fábricas de Puebla y Tlaxcala habían suspendido labores. 3 mil de ellos se reunieron en el Teatro Guerrero de la ciudad de Puebla para elaborar una contrapropuesta al reglamento.

El 24 de diciembre, a fin de frenar la creciente movilización del movimiento obrero en la región, los industriales efectúan un paro patronal en toda la zona industrial, consistente en el cierre de fábricas, 93 en total, con el pretexto de estar en balance y tener inventarios elevados. Por esta condición, 57 mil textileros quedaron sin empleo, con esta acción se eliminaban las posibilidades de ayuda económica a los trabajadores de Puebla, Tlaxcala y la región de Orizaba.

Ante la falta de apertura al diálogo por parte de los patrones, los trabajadores solicitan la intervención del presidente Porfirio Díaz para resolver el conflicto, reuniéndose con él, los primeros días de 1907. Como era de esperarse, Díaz favorece a los empresarios e impone nuevas condiciones atentatorias contra la libertad de asociación, sin intentar de ninguna manera satisfacer al menos algunas de las demandas de los trabajadores.

El 4 de enero se da el laudo presidencial que ordena abrir puertas el 7 de enero a todas las fábricas de Puebla,  Veracruz, Jalisco, Querétaro, Distrito Federal y Tlaxcala. Ante esta orden, los trabajadores volvieron a sus labores, algunos inconformes apedreaban las fábricas textiles, los trabajadores comenzaron a reunirse frente a la fábrica de Río Blanco para manifestar su inconformidad por el laudo y orden emitidos. Fue entonces que hizo su arribo el primero de cuatro batallones, disparando en contra de la multitud allí reunida, matando a 17 obreros e hiriendo a 80 más.

Al término del día los periódicos dieron la noticia del asesinato brutal de más de ochocientas personas entre obreros de la fábrica de hilados y tejidos y sus mujeres e hijos.

Fecha por demás importante para el movimiento obrero lo es el 22 de septiembre de 1913, fecha en que nace la Casa del Obrero Mundial, bajo los ideales del anarcosindicalismo.

Esta se ubicó en el popular barrio de Tepito de la Ciudad de México, la formación de esta organización parte de la idea de los líderes españoles Juan Francisco Moncaleno y Eloy Armenta acompañados por Rosendo Salazar, Celestino Gasca, Antonio Díaz Soto y Gama, Lázaro Gutiérrez de Lara, Manuel Sarabia, Rafael Pérez Taylor, entre otros, en respuesta a las condiciones de inseguridad y desamparo en que los trabajadores se encontraban.

Una de las características de la naciente organización fue ser promotor cultural entre los  trabajadores, dirigido a elevar el nivel educativo de los mismos, con base en las escuelas racionalistas, además de ser una central  donde se formaron y fortalecieron muchas organizaciones sindicales que exigieron aumentos salariales e indemnizaciones por accidentes o  muertes en el desempeño del trabajo, lo cual era de enorme valía para los trabajadores. La historia del movimiento obrero mexicano no se entendería sin la presencia  de esta  organización en los momentos en que se construía el México de nuestros días.

Fue esta organización quien realiza la primera  conmemoración en México, en honor de los mártires de Chicago, brutalmente asesinados hace tres décadas antes en los Estados Unidos, por demandar mejores condiciones de trabajo y la jornada laboral de ocho horas; naciendo con esto la conmemoración del Primero de mayo.

Hace poco más de un siglo que el movimiento obrero en México, sentó las bases de lo que serían las condiciones de trabajo entre el capital y la mano de obra. Para muchos trabajadores y para el gobierno en  turno, se les olvida que el pasado 17 de febrero, se llegó al   cien aniversario del primer pacto del movimiento obrero con los gobiernos revolucionarios de México.

El 17 de febrero de 1915, el entonces Presidente de México, Venustiano Carranza, firmó el  Acta de Santa Brígida donde la Casa del Obrero Mundial pacta con don Venustiano Carranza, convenio en el cual se estableció el compromiso del gobierno a mejorar las condiciones de los trabajadores, atender sus reclamos y ayudarlos a cubrir sus principales necesidades.

Este hecho, contribuyó a la pacificación de un país que hace más de un siglo se encontraba convulsionado por la inconformidad y las condiciones de incertidumbre y pobreza que prevalecían en los albores del siglo XX. Con la firma de este pacto entre Gobierno y trabajadores, se estableció también lo que posteriormente conformaría el Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

A poco más de 100 años de la firma de este pacto, las organizaciones de los trabajadores deberán replantear el compromiso del gobierno emanado del  movimiento revolucionario y sentar las bases para lo que podría ser un nuevo pacto en los albores del siglo XXI, donde hasta este día, queda claro qué, quienes han cumplido con lo pactado a lo largo de más de cien años, son los trabajadores.

Las organizaciones de trabajadores  han perdido  presencia en los Congresos locales,  cámaras de Diputados y Senadores  durante los últimos lustros, esta condición ha permitido que se establezcan condiciones en materia laboral, fiscal y de seguridad social, que atentan en contra de quienes son factor determinante de la riqueza del país.

Es momento que los trabajadores exijan al gobierno en turno, recuerde que los trabajadores son factor determinante en la paz,  estabilidad social y determinantes en el  desarrollo económico del país, exigir el respeto irrestricto a  ese primer acuerdo que llevó a una estabilidad social en el país a un siglo de distancia.

Que  cada uno de los actores económicos, políticos y sociales asuma el compromiso real y verdadero ante  la puesta en marcha de las Reformas aprobadas el año pasado, sentar las bases para un desarrollo que involucre nuevamente a los trabajadores en la concepción de los proyectos y bienestar de la sociedad mexicana.

Reformar significa rehacer lo que se tiene, no acabar con lo que aún nos queda…

*Empleado del IMSS en el estado de Tlaxcala, adscrito al Hospital General de Zona No. 1, Departamento de Enfermería.

Miembro del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) Sección XXX  Tlaxcala del 1 de septiembre de 2012 al 03 de febrero de 2015. Ocupó los cargos de Secretario del Exterior (2012-2013) y Secretario de Prensa (2013-2015) respectivamente.

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Marco Antonio Castillo Martínez

Tlaxcala, Tlax., a 25 de marzo de 2015/A cinco meses de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Normal Superior de Ayotzinapa, Guerrero, los mexicanos no podemos sino seguir temblando de miedo. No sólo no se han encontrado a los jóvenes desaparecidos, sino que desaparecen más mexicanos. El gobierno mexicano tiene un registro de 23 mil desaparecidos, y desde junio de 2013 hasta enero de 2015, de acuerdo con la PGR, se han encontrado a 102 personas, 72 con vida y 30 fallecidas. Vaya abismo de ineficacia gubernamental que separa a los desaparecidos de sus familias.

Desde la llegada de Felipe Calderón a la Presidencia de la República en 2006, el gobierno federal emprendió una mal llamada “Guerra contra el Narcotráfico” que costó la vida de miles de personas y la desaparición de muchas más de las que el gobierno reconoce, según el Movimiento por la Paz con Justica y Dignidad.

Y cuando Enrique Peña Nieto llega al poder en 2012, declara el fin de la guerra, pero ni las desapariciones, ni los enfrentamientos, ni la sangre terminan. Y luego Ayotzinapa.

Este doloroso panorama que ha trastornado la vida y la paz de los mexicanos, está justificado al amparo de la llamada Seguridad Nacional y de los planes de seguridad regional firmados con los Estados Unidos, bajo argumentos de que el Estado mexicano perdió el control de varios municipios y el Estado de derecho perdió vigencia en algunas regiones del país.

Frente a este panorama, miro a la frontera y pregunto. ¿Qué no los migrantes y sus familias venimos denunciando que el Estado no hace su trabajo en nuestras comunidades desde hace décadas? ¿No fueron suficientes los secuestros y las muertes de migrantes a manos del crimen organizado en la frontera para que el gobierno hubiera prevenido esta situación? Y para colmo, ¿Por qué lo migrantes seguimos siendo los más expuestos a ser confundidos o a seguir siendo violentados por la policía o los criminales?

Desde hace más de 20 años, los tlaxcaltecas sabemos que la ruta del narcotráfico y de la trata de personas es la misma ruta de sangre por la que transitan los migrantes, que el Estado mexicano no se ha hecho cargo de cambiar las condiciones de vida de nuestras comunidades y como consecuencia la población ha migrado o se ha ido a la economía informal. No hay sorpresa en la crisis que hoy el gobierno tiene frente a él.

Pero sí hay sorpresa de que los secuestros y desapariciones de gente inocente no cese, que los millones de dólares invertidos en “seguridad” no hayan servido para contener la violencia sobre los migrantes y sus comunidades, y que lejos de ello, varios pueblos migrantes hayan tenido que establecer su propia policía comunitaria. Y peor aún, que hoy, estudiantes y amas de casa sean objeto de criminales sin corazón y con mucha protección.

En Tlaxcala nos duele esta realidad, a los migrantes nos duele esta realidad. Justicia Ya.

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Marco Antonio Castillo*

Desde el año 2001 recorro los Estados Unidos buscando y trabajando con migrantes, sobre todo de Tlaxcala y Puebla. Esto me ha dado la oportunidad de conocer de primera mano, el gran esfuerzo que hacen millones de mexicanos viviendo del otro lado del río Bravo y que a nuestros gobiernos aún les hace mucha falta valorar.

Por principio, renunciar al terruño y a la familia para aventurarse a tierras desconocidas, es de por sí un acto de valentía, y tener que cruzar oculto una franja de tierra salvaje, dominada por el clima extremo, es un acto de heroísmo.

Y ya desempacados en la Unión Americana, nuestros paisanos tienen que empezar a trabajar inmediatamente para empezar a pagar deudas y a cumplirle a la familia, muchas veces haciendo los trabajos más duros y menos bien pagados. Pero más tarda un rubio en cansarse, que un mexicano en aprender un nuevo oficio. Pronto, nuestros connacionales aprenden oficios nuevos y rápidamente comienzan a escalar, dada su entrega y compromiso.

Además, en el tiempo libre se consiguen otro empleo o emprenden negocios propios vendiendo productos y servicios entre amigos y familiares. He conocido hombres y mujeres que hacen carnitas en las calles de San Francisco, California; churros en Manhattan o tamales en Brooklyn.

También los paisanos que aprendieron oficios de mecánico, plomero, carpintero o albañil, ofrecen trabajos a su comunidad a un precio mejor que el común.

Por si esto fuera poco, muchos migrantes mexicanos se comprometen con sus familias, sus santos patronos y su comunidad para organizar y financiar fiestas civiles, religiosas y carnavales. 15 años de la sobrina, el santo patrono del barrio o la camada de carnaval.

Y así, de a uno en uno, los trabajadores migrantes suman un movimiento económico masivo que nutre la vida de los Estados Unidos y México sin mucha inversión, sin privatizar playas o amenazar la vida de otros.

Sin embargo, estas contribuciones no han sido suficientes para mover los malos corazones de los gobernantes que, lejos de comprometerse a paliar las causas y consecuencias negativas de la migración en la vida comunitaria, asumen como propios los triunfos de la migración.

La mayoría de las comunidades del sur de Tlaxcala, han visto progresos en sus economías domésticas como producto de la migración, pero aún falta mucho para que esos progresos se encadenen para formar redes productivas y de valor que regionalicen y sostengan los beneficios; falta asegurar la calidad de los servicios públicos de los que se quedan y proteger el tejido social de las comunidades de origen de la violencia y las adicciones que pueden venir con la migración.

Los migrantes exponen su vida para sostener a sus familias y proveer de capital a sus comunidades, luego del fracaso del modelo económico impuesto en sus pueblos y comunidades, y no será hasta que los gobiernos se abran a revisar los niveles de discriminación y marginación social que persisten en Tlaxcala, desde  la óptica de los Derechos Humanos y estándares de calidad de vida, que se podrán generar políticas públicas que complementen y fortalezcan las contribuciones de los migrantes con una visión de humanidad, inclusión  y sostenibilidad.

Gobierno, ponte a hacer tu trabajo que los migrantes ya están haciendo el suyo.

*Director del Instituto de Investigación y Práctica Social y Cultural (IIPSOCULTA), Coordinador General del proyecto de la Asamblea Popular de Familias Migrantes (Apofam). Fue director Fundador del Centro de Atención a la Familia Migrante Indígena (Cafami)

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Marco Antonio Castillo*

En diciembre del año pasado, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama anunció que tomaría una serie de medidas para ofrecer un alivio a las comunidades de nuevo inmigrantes que viven y trabajan en los Estados Unidos. Esto, ante la inmovilidad y estancamiento de los congresistas para consensar y aprobar una reforma migratoria.

Entre estas medidas, Obama ofreció la no deportación y otorgar permisos de trabajo para todos aquellos migrantes trabajadores y menores de edad que llegaron a los Estados Unidos desde el año 2001 y que estuvieron en aquel país durante el anuncio del presidente, lo cual beneficiaría a cerca de 5 millones de personas, la mayoría mexicanos, incluyendo a más de 100 mil tlaxcaltecas.

Esto es una buena noticia para muchas familias en Tlaxcala que podrían ver a sus familiares descriminalizados y con mayores oportunidades de desarrollo, y la cual llega luego de años de lucha por parte de la sociedad y sus organizaciones en aquel país, quienes demandaron la legalización de todos lo migrantes. Tristemente, no es una medida completa pues deja fuera a todo un sector de la población que llegó después de año 2001, así como a varios migrantes que tuvieron un mal momento con la ley.

Y sin embargo, lejos de apoyar el proceso, la clase política conservadora de aquel país está enfurecida con esta medida y presentó una propuesta de Ley de Seguridad Nacional que, para ser aprobada, tienen que cancelarse las medidas promigrantes de Obama. De no aprobarse, Estados Unidos se quedaría sin presupuesto para Seguridad Nacional.

Los demócratas, por su parte, han dicho que rechazarán la propuesta de Ley en el Senado, y aun, si pasa, el presidente la vetaría, asegurando que los beneficios a los migrantes llegarán. Vaya lío.

Pero mientras nuestros vecinos se pelean por el destino de nuestros paisanos, quienes estamos en México debemos informarnos y exigir a nuestros gobiernos que estén listos para proveer toda la documentación que nuestros familiares requerirán ante una eventual oportunidad de legalizarse.

Como mínimo, actas de nacimiento de toda la familia y pasaportes deberán ser otorgados de manera pronta y eficaz en consulados y delegaciones del Registro Civil y Relaciones Exteriores.

También, asegurarnos de que en este año electoral, los candidatos opinen y se comprometan a apoyar a los migrantes y sus familias ante una eventual legalización. Los diputados y diputadas pueden hacer mucho para hacer que las leyes faciliten la obtención y envío de documentos.

Existen muchas organizaciones de la Sociedad Civil que pueden brindar orientación y apoyo para preparase sobre este tema. En Tlaxcala, la sociedad puede acudir con el gobierno del estado, a la Dirección de Atención a Tlaxcaltecas en el Exterior, o con la sociedad civil a la Asamblea Popular de Familias Migrantes. Esta última, puede ser contactada a través de Facebook, con el mismo nombre.

Y así, mientras los vecinos se ponen de acuerdo, nosotros debemos asegurarnos de estar preparados para lo que venga.

*Director del Instituto de Investigación y Práctica Social y Cultural (IIPSOCULTA), Coordinador General del proyecto de la Asamblea Popular de Familias Migrantes (Apofam). Fue director Fundador del Centro de Atención a la Familia Migrante Indígena (Cafami)

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Marco Antonio Castillo*

El 1 de enero del año 2000, un grupo de jóvenes recién egresados de la universidad, abrieron las puertas de un Centro Comunitario en San Francisco Tetlanohcan, Tlaxcala. El espacio lo donó un vecino de la comunidad, el hoy Dr. Javier Rodríguez, quien en ese entonces estaba recién egresado de la Licenciatura en Antropología Social; la comida la donaba la gente del pueblo, y el grupo de jóvenes ponía las clases de fotografía, video, música, artes plásticas. La meta: construir un puente simbólico de solidaridad entre las comunidades del sur de Tlaxcala y los centros rectores de la cultura, la ciencia y la política. El centro se llamó “La Casa Tequitilis, la casa de todos los barrios”.

Un año después, 2001, entre reuniones y talleres, aparecería la gran demanda y preocupación de las comunidades del sur de Tlaxcala: la creciente migración forzada e indocumentada de sus familiares a los Estados Unidos. Las familias nos demandaban la localización de sus familiares, ayuda para la obtención de documentos de viaje, y sobre todo, la creación de redes que acortaran la distancia entre sus familiares y ellos.

En ese entonces, había pocas instancias trabajando el tema. Una pequeña oficina de la Oficina de Atención a Tlaxcaltecas en el Exterior, dirigida entonces por Melesio Carrasco; algunas comunidades de migrantes organizadas, como la de Muñoztla, Tlaxcala; y algún trabajo de la Delegación de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Pero nadie dio respuesta a la demanda de este grupo de locos de poder viajar para ver a sus familiares, a la necesidad de localizarlos y organizarlos para cambiar sus pueblos.

Pero tejiendo lento y sin cansarse, fuimos avanzando con nuestras capacidades. Así fue como yo, en 2001, como director de la Casa Tequitilis, viajé por primera vez a los Estados Unidos con una lista de teléfonos para localizar a mis paisanos tlaxcaltecas en la ciudad más compleja delo mundo: Nueva York. Para 2005 se puso en marcha el primer Sistema de Alianza Migrante (SAM) de Tlaxcala, consistente en promover productos y un periódico de Tlaxcala en Nueva York y Connecticut; para 2007, gracias al apoyo de una alcaldía de España y a los migrantes, 20 familias inauguramos el primer Centro de Atención a la Familia Migrante Indígena (Cafami), la primera ONG de Tlaxcala dedicada a la atención a las familias migrantes.

Para 2008, un primer grupo de 12 mujeres de Tetlanohcan y La Magdalena Tlaltelulco pisaron por primera vez Nueva York para encontrarse con sus familiares después de 15 años gracias a la tradición de carnaval; para 2010, 25 mujeres repitieron la hazaña de viajar a los Estados Unidos para presentar la primera obra de Teatro Foro en México sobre migración forzada, donde las actrices eran familiares de migrantes de hasta 70 años de edad, todo gracias al trabajo de las familias migrantes y Cafami. En 2011, el ayuntamiento de Tetlanohcan abrió la primera Oficina Municipal de Atención a Migrantes del estado de Tlaxcala y el presidente municipal de ese momento, Pablo Ortiz Retama, visitó New Haven, Connecticut para firmar un acuerdo de Ciudades Hermanas con el alcalde de esa ciudad, gracias al apoyo de Unidad Latina en Acción.

Los municipios del sur de Tlaxcala escucharon la historias y se sumaron a esta aventura para formar en 2010, la primera Asamblea Estatal de Familias Migrantes del país; todas y todos los candidatos a la gubernatura presentaron desde su campaña propuestas sobre migración, y algunos incluso visitaron Cafami y Tetlanohcan; luego vino el entonces diputado Antonio Mendoza Romero, quien presentó la primera Ley de Atención a Migrantes del estado de Tlaxcala; Carmen Meléndez Rosales comenzó El Norte en Tlaxcala (hoy El Norte. Abriendo Fronteras), el primer periódico dedicado a los migrantes Tlaxcaltecas; la Universidad Iberoamericana y un grupo de jóvenes abrió el primer albergue de migrantes en tránsito del estado; grupos de migrantes promovieron proyectos y obras en sus municipios como nunca antes.

Hoy, la migración en Tlaxcala no es un tema marginal, a pesar de los continuos intentos de los gobiernos municipales y estatales por menospreciar el tema; a pesar de que Tlaxcala carece de planes, programas, infraestructura y sobre todo, liderazgos que incluyan la voz de los migrantes y sus familias. Y no es un tema marginal por que la sociedad tlaxcalteca lo ha puesto en la mesa de debate y ha defendido su importancia.

Hoy, el Colectivo por una Migración Sin Fronteras, formado por varias organizaciones tlaxcaltecas, continúa los esfuerzos de quienes iniciamos hace años por impulsar una legislación con perspectiva de Derechos Humanos, Inclusión y Desarrollo Sostenible, alineada con los instrumentos nacionales como el Programa Especial de Migración y los instrumentos internacionales como la  agenda post 2015 de la Organización de las Naciones Unidas.

Así, hoy hay muchos motivos para celebrar a los migrantes y sus familias en Tlaxcala, porque su trabajo hoy es referente nacional, porque sus sueños rompieron fronteras y porque su sacrificio diario son el más grande contribuyente de ingresos en el estado. Hoy no hay gobierno, ni gobernante, ni candidato que se precie de representar a Tlaxcala que no tenga que conocer el tema migrante.

Por eso y por lo que viene, felicidades migrantes.

*Director del Instituto de Investigación y Práctica Social y Cultural (IIPSOCULTA), Coordinador General del proyecto de la Asamblea Popular de Familias Migrantes (Apofam). Fue director Fundador del Centro de Atención a la Familia Migrante Indígena (Cafami)