Celebrando la migración en Tlaxcala

Celebrando la migración en Tlaxcala

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Marco Antonio Castillo*

El 1 de enero del año 2000, un grupo de jóvenes recién egresados de la universidad, abrieron las puertas de un Centro Comunitario en San Francisco Tetlanohcan, Tlaxcala. El espacio lo donó un vecino de la comunidad, el hoy Dr. Javier Rodríguez, quien en ese entonces estaba recién egresado de la Licenciatura en Antropología Social; la comida la donaba la gente del pueblo, y el grupo de jóvenes ponía las clases de fotografía, video, música, artes plásticas. La meta: construir un puente simbólico de solidaridad entre las comunidades del sur de Tlaxcala y los centros rectores de la cultura, la ciencia y la política. El centro se llamó “La Casa Tequitilis, la casa de todos los barrios”.

Un año después, 2001, entre reuniones y talleres, aparecería la gran demanda y preocupación de las comunidades del sur de Tlaxcala: la creciente migración forzada e indocumentada de sus familiares a los Estados Unidos. Las familias nos demandaban la localización de sus familiares, ayuda para la obtención de documentos de viaje, y sobre todo, la creación de redes que acortaran la distancia entre sus familiares y ellos.

En ese entonces, había pocas instancias trabajando el tema. Una pequeña oficina de la Oficina de Atención a Tlaxcaltecas en el Exterior, dirigida entonces por Melesio Carrasco; algunas comunidades de migrantes organizadas, como la de Muñoztla, Tlaxcala; y algún trabajo de la Delegación de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Pero nadie dio respuesta a la demanda de este grupo de locos de poder viajar para ver a sus familiares, a la necesidad de localizarlos y organizarlos para cambiar sus pueblos.

Pero tejiendo lento y sin cansarse, fuimos avanzando con nuestras capacidades. Así fue como yo, en 2001, como director de la Casa Tequitilis, viajé por primera vez a los Estados Unidos con una lista de teléfonos para localizar a mis paisanos tlaxcaltecas en la ciudad más compleja delo mundo: Nueva York. Para 2005 se puso en marcha el primer Sistema de Alianza Migrante (SAM) de Tlaxcala, consistente en promover productos y un periódico de Tlaxcala en Nueva York y Connecticut; para 2007, gracias al apoyo de una alcaldía de España y a los migrantes, 20 familias inauguramos el primer Centro de Atención a la Familia Migrante Indígena (Cafami), la primera ONG de Tlaxcala dedicada a la atención a las familias migrantes.

Para 2008, un primer grupo de 12 mujeres de Tetlanohcan y La Magdalena Tlaltelulco pisaron por primera vez Nueva York para encontrarse con sus familiares después de 15 años gracias a la tradición de carnaval; para 2010, 25 mujeres repitieron la hazaña de viajar a los Estados Unidos para presentar la primera obra de Teatro Foro en México sobre migración forzada, donde las actrices eran familiares de migrantes de hasta 70 años de edad, todo gracias al trabajo de las familias migrantes y Cafami. En 2011, el ayuntamiento de Tetlanohcan abrió la primera Oficina Municipal de Atención a Migrantes del estado de Tlaxcala y el presidente municipal de ese momento, Pablo Ortiz Retama, visitó New Haven, Connecticut para firmar un acuerdo de Ciudades Hermanas con el alcalde de esa ciudad, gracias al apoyo de Unidad Latina en Acción.

Los municipios del sur de Tlaxcala escucharon la historias y se sumaron a esta aventura para formar en 2010, la primera Asamblea Estatal de Familias Migrantes del país; todas y todos los candidatos a la gubernatura presentaron desde su campaña propuestas sobre migración, y algunos incluso visitaron Cafami y Tetlanohcan; luego vino el entonces diputado Antonio Mendoza Romero, quien presentó la primera Ley de Atención a Migrantes del estado de Tlaxcala; Carmen Meléndez Rosales comenzó El Norte en Tlaxcala (hoy El Norte. Abriendo Fronteras), el primer periódico dedicado a los migrantes Tlaxcaltecas; la Universidad Iberoamericana y un grupo de jóvenes abrió el primer albergue de migrantes en tránsito del estado; grupos de migrantes promovieron proyectos y obras en sus municipios como nunca antes.

Hoy, la migración en Tlaxcala no es un tema marginal, a pesar de los continuos intentos de los gobiernos municipales y estatales por menospreciar el tema; a pesar de que Tlaxcala carece de planes, programas, infraestructura y sobre todo, liderazgos que incluyan la voz de los migrantes y sus familias. Y no es un tema marginal por que la sociedad tlaxcalteca lo ha puesto en la mesa de debate y ha defendido su importancia.

Hoy, el Colectivo por una Migración Sin Fronteras, formado por varias organizaciones tlaxcaltecas, continúa los esfuerzos de quienes iniciamos hace años por impulsar una legislación con perspectiva de Derechos Humanos, Inclusión y Desarrollo Sostenible, alineada con los instrumentos nacionales como el Programa Especial de Migración y los instrumentos internacionales como la  agenda post 2015 de la Organización de las Naciones Unidas.

Así, hoy hay muchos motivos para celebrar a los migrantes y sus familias en Tlaxcala, porque su trabajo hoy es referente nacional, porque sus sueños rompieron fronteras y porque su sacrificio diario son el más grande contribuyente de ingresos en el estado. Hoy no hay gobierno, ni gobernante, ni candidato que se precie de representar a Tlaxcala que no tenga que conocer el tema migrante.

Por eso y por lo que viene, felicidades migrantes.

*Director del Instituto de Investigación y Práctica Social y Cultural (IIPSOCULTA), Coordinador General del proyecto de la Asamblea Popular de Familias Migrantes (Apofam). Fue director Fundador del Centro de Atención a la Familia Migrante Indígena (Cafami)

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