“No Somos Traidores”: Terán Águila

“No Somos Traidores”: Terán Águila

El Norte, Abriendo Fronteras.

Ciudad de México, 15 de abril.- Tras la intervención de un compañero legislador que calificó a los tlaxcaltecas como traidores, el diputado federal, Rubén Terán Águila, reivindicó la dignidad del pueblo y destacó la historia del estado en el marco de la conmemoración de los 500 años del encuentro de dos culturas.

El legislador federal reviró la ignorancia y desconocimiento de la historia de “un compañero” al puntualizar que no se puede, ni se debería reconocerles como traidores, dado que se les traiciona a los amigos, no a los enemigos, y en esa época no existía como tal un territorio determinado, y en las leyes de guerra, el enemigo del enemigo puede ser aliado.

Expuso, “Nosotros los tlaxcaltecas peleamos antes de recibirlos con los brazos abiertos, en un municipio que se llama Tzompantepec, allí, allí sucedió lo que León Portilla mencionó como la desmitificación de los dioses; muere el primer caballo y les demostramos que no son Dioses”.

Insistió: “No podemos flagelarnos por el pasado porque tenemos un presente y un futuro por el cual tenemos que trabajar. El país que tenemos y el que podemos heredar a las futuras generaciones es nuestra responsabilidad y debemos ocuparnos”.

Durante la sesión solemne que tuvo lugar con motivo de los 500 años de la fundación de la ciudad y puerto de Veracruz, puntualizó que muchos países tienen un comienzo, pero México en cambio tiene un origen, que los españoles llegaron a nuestras tierras e intentaron borrar la identidad, tiraron las pirámides y construyeron sobre ellas sus iglesias, quitaron a los dioses y los cambiaron por uno de yeso y las lenguas originales por las de Castilla.

En tribuna, Terán Aguila añadió que fue un encuentro violento entre pueblos indígenas mesoamericanos y españoles por lo que no fue cosa menor la creación del primer ayuntamiento de Latinoamérica, de ahí la importancia de Veracruz y Tabasco.

Por último dijo que los 500 años no se tratan de un festejo de la conquista, sino de la conmemoración del hecho histórico que marcó para siempre el inicio de la hispanidad y del federalismo, del color de la piel, de los ojos, de los rasgos y la cultura producto del choque de dos mundos.

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